Deuda técnica: la diferencia entre la intencional y la que te persigue
No toda la deuda técnica es mala. La intencional te ayuda a avanzar rápido. La que no es intencional, te destruye. Cómo distinguirlas.
Decimos que hay deuda técnica intencional cuando tomas un atajo sabiendo exactamente qué estás postergando y cuándo lo vas a pagar. Ese es un trade-off legítimo: a veces conviene entregar antes.
La deuda que te persigue es la que se acumula sin registro. Nadie documentó el atajo, nadie sabe qué hay que pagar, y con el tiempo cada feature nueva cuesta más que la anterior.
La práctica que más ayuda es llevar un registro simple de deuda: qué se postergó, por qué, y cuándo se va a resolver. No hace falta una herramienta, alcanza con que esté escrito.
Al final, la deuda técnica no es un problema de código, es un problema de comunicación. Los equipos que la manejan bien son los que hablan de ella con naturalidad.